Siempre me ha llamado la atención, no la postura (que también), sino el enigmático nombre de la postura de "el misionero". Sobretodo por el rollito ese religioso que se extrae de su nombre :?
No pienso explicar el modus operandi de la postura porque creo que nadie que se preste a pasar por aquí de vez en cuando lo ignore. Supongo que os conformaréis con la ilustración.
¿Por qué ese nombre?
Si recibe ese nombre, es por tratarse de una de las posturas que mayores garantías ofrece al embarazo. La cabeza del miembro se sitúa muy cerca del cuello del útero y se inclina durante el orgasmo hacia la parte superior dilatada de la vagina, donde se recoge el esperma después de la eyaculación.
Durante la invasión española en las recién descubiertas américas, los colonos hispanos no vieron con buenos ojos la dicotomía que los nativos establecían entre las relaciones sexuales ociosas y aquellas cuyo fin procuraba la fecundación. Este libertinaje salvaje estaba, como no podía ser de otra manera, dotado de un buen surtido de posturas y posiciones que no facilitaban y, mucho menos, optimizaban el fruto sexual.
Los benévolos españoles, ávidos de dar rienda suelta al milagro reproductivo del Señor y ampliar la casta de esclavos, fundamentaron el sexo cristiano con el objetivo de maximizar las posibilidades de fertilización y minimizando los roces propios del coito por el coito.
Y de ahí la etimología :)
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No pienso explicar el modus operandi de la postura porque creo que nadie que se preste a pasar por aquí de vez en cuando lo ignore. Supongo que os conformaréis con la ilustración.
¿Por qué ese nombre?
Si recibe ese nombre, es por tratarse de una de las posturas que mayores garantías ofrece al embarazo. La cabeza del miembro se sitúa muy cerca del cuello del útero y se inclina durante el orgasmo hacia la parte superior dilatada de la vagina, donde se recoge el esperma después de la eyaculación.
Durante la invasión española en las recién descubiertas américas, los colonos hispanos no vieron con buenos ojos la dicotomía que los nativos establecían entre las relaciones sexuales ociosas y aquellas cuyo fin procuraba la fecundación. Este libertinaje salvaje estaba, como no podía ser de otra manera, dotado de un buen surtido de posturas y posiciones que no facilitaban y, mucho menos, optimizaban el fruto sexual.
Los benévolos españoles, ávidos de dar rienda suelta al milagro reproductivo del Señor y ampliar la casta de esclavos, fundamentaron el sexo cristiano con el objetivo de maximizar las posibilidades de fertilización y minimizando los roces propios del coito por el coito.
Y de ahí la etimología :)
























