Videografía del cine quinqui online
8/30/2009 | Archivo videográfico, Cine, Cultura, Sociedad | 10 comentarios »Hola suci@s allegad@s,
Hoy quiero hablaros de un fenómeno cinematográfico que cobró vida a finales de los 70 y principios de los 80 con gran éxito en nuestro país y cierto eco internacional. Era la época de la transición y el llamado destape cuando un gran espíritu de rebeldía y, sobretodo, ansias de libertad se expandían a gran velocidad en la liberada sociedad española. Algó así ocurrió también con el ocio nocturno (p.e. La Ruta del Bakalao), ¿os acordáis que lo comentamos?
Quisiera centrarme en el denominado como "Cine Quinqui". Una colección de largometrajes proliferantes por aquellos años donde con gran crudeza, realismo y, por ende, éxito que causaron furor dada su contundencia. No se sabe si con ansias de documentalismo o mero morbo (ya de aquella, recién permitido) diversos directores -tales como Jose Antonio de la Loma o Eloy de la Iglesia entre otros- produjeron unos testimonios directos de las vivencias y aventuras de conocidos delincuentes (habitualmente jóvenes) que han alcanzado la fama gracias a delitos cometidos desde la, por entonces, tan insegura ciudadanía española, de crecimiento descontrolado por entonces. Las desconocidas drogas -heroína, caballo, etc.- sumadas a la blanda represión sobre delincuentes menores de un gobierno inexperto y lleno de incertidumbres en época de crisis dan lugar a situaciones como las que se pretenden retratar en estas películas de gran éxito social y taquillero en la época.
Se trata de un tipo de cine en el que es habitual observar a los personajes reales como protagonistas de sus propias biografías envueltos en escenas de persecuciones de coches de época, robos varios y escenas de sexo soft. Se hace uso del argot suburbial y se retratan incluso los lugares reales muchos de los cuales todavía hoy perduran.
En algo más de 15 años se contabilizan más de 20 películas en las que aparecen conocidos delincuentes de entonces tales como El Torete, el Vaquilla, El Pirri o Jose Luis Manzano. Violencia, sexo, delincuencia, drogas, persecuciones en coche maquillados por el cuento de la denuncia social es lo que se puede ver en cualquiera de estos filmes. No falta la banda sonora de grupos ciertamente representativos tales como Los Chunguitos, los Chichos o Bordon 4.
No están todas pero sí me he tomado la libertad de subir para el blog algunas de estas películas por ser ya casi piezas de colección. No existen en DVD y son todo ripeos de VHS pero a bastante buena calidad. Tenéis para unas cuantas horas ;) Pinchad en "Leer Más..." para verlas todas.
Hoy quiero hablaros de un fenómeno cinematográfico que cobró vida a finales de los 70 y principios de los 80 con gran éxito en nuestro país y cierto eco internacional. Era la época de la transición y el llamado destape cuando un gran espíritu de rebeldía y, sobretodo, ansias de libertad se expandían a gran velocidad en la liberada sociedad española. Algó así ocurrió también con el ocio nocturno (p.e. La Ruta del Bakalao), ¿os acordáis que lo comentamos?
Quisiera centrarme en el denominado como "Cine Quinqui". Una colección de largometrajes proliferantes por aquellos años donde con gran crudeza, realismo y, por ende, éxito que causaron furor dada su contundencia. No se sabe si con ansias de documentalismo o mero morbo (ya de aquella, recién permitido) diversos directores -tales como Jose Antonio de la Loma o Eloy de la Iglesia entre otros- produjeron unos testimonios directos de las vivencias y aventuras de conocidos delincuentes (habitualmente jóvenes) que han alcanzado la fama gracias a delitos cometidos desde la, por entonces, tan insegura ciudadanía española, de crecimiento descontrolado por entonces. Las desconocidas drogas -heroína, caballo, etc.- sumadas a la blanda represión sobre delincuentes menores de un gobierno inexperto y lleno de incertidumbres en época de crisis dan lugar a situaciones como las que se pretenden retratar en estas películas de gran éxito social y taquillero en la época.
Se trata de un tipo de cine en el que es habitual observar a los personajes reales como protagonistas de sus propias biografías envueltos en escenas de persecuciones de coches de época, robos varios y escenas de sexo soft. Se hace uso del argot suburbial y se retratan incluso los lugares reales muchos de los cuales todavía hoy perduran.
Así lo explica el inicio de la más famosa película de la saga:
En algo más de 15 años se contabilizan más de 20 películas en las que aparecen conocidos delincuentes de entonces tales como El Torete, el Vaquilla, El Pirri o Jose Luis Manzano. Violencia, sexo, delincuencia, drogas, persecuciones en coche maquillados por el cuento de la denuncia social es lo que se puede ver en cualquiera de estos filmes. No falta la banda sonora de grupos ciertamente representativos tales como Los Chunguitos, los Chichos o Bordon 4.
No están todas pero sí me he tomado la libertad de subir para el blog algunas de estas películas por ser ya casi piezas de colección. No existen en DVD y son todo ripeos de VHS pero a bastante buena calidad. Tenéis para unas cuantas horas ;) Pinchad en "Leer Más..." para verlas todas.
El Pico:
El Pico 2:
Yo, el Vaquilla:
Colegas:
La estanquera de Vallecas:
Volando Voy:
Chocolate:
Deprisa, Deprisa:
De tripas, corazón:
Perros Callejeros:
Perros Callejeros 2:
Perros Callejeros 3, los últimos golpes del Torete:
Perras Callejeras:
Los Violadores del Amanecer:
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Hola suci@s allegad@s...
hoy quería haceros conocedores de dos prácticas sexuales de grato gusto para mi persona que, quizás, os resulten desconocidas a la par de apetecibles. Yo siempre he pensado que acabar como acróbata del circo del sol en la cama es un poco engorroso pero hay otro tipo de ideas menos aparatosas que son divertidas y gustosas... para el que tenga la confianza de poder pedirlas o pagarlas, claro.
El sexo oral no sería igual en mi vida sin haber probado de forma activa y pasiva estas dos sustancias. Ahí queda eso:
hoy quería haceros conocedores de dos prácticas sexuales de grato gusto para mi persona que, quizás, os resulten desconocidas a la par de apetecibles. Yo siempre he pensado que acabar como acróbata del circo del sol en la cama es un poco engorroso pero hay otro tipo de ideas menos aparatosas que son divertidas y gustosas... para el que tenga la confianza de poder pedirlas o pagarlas, claro.
El sexo oral no sería igual en mi vida sin haber probado de forma activa y pasiva estas dos sustancias. Ahí queda eso:

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Reflexiones veraniegas: tipos de turistas y la felicidad por sólo 100€
8/26/2009 | Filosofía, Humor, Sexo | 5 comentarios »Hace pocos días recibí la visita de uno de mis más mejores amigos que, como siempre, resultó grata. Pude hablar catalán, comer como un cerdo -hay que saber con quién- y compartir, a fin de cuentas, la parte de cotidianidad propia de esos días. Aparte de eso, no tuve que ejercer de anfitrión, lo cual agradecí enormemente.
Hay varios tipos de turistas. Estos son los que me llegan a la mente a bote pronto:
1.- El que se levanta y le da igual que llueva o truene con tal de verlo TODO. No importa la trascendencia ni las condiciones climáticas adversas. Para aprovechar el tiempo hay que conocer la ciudad más a fondo que el 80% de los autóctonos. Probablemente más a fondo que su propia casa.
2.- El protocolario. Dícese de aquel que visita los cuatro puntos claves turísticos para inmortalizar con fotos el viaje y no tener la sensación de haber desaprovechado los días encerrado en el hotel.
3.- El turista sexual. Jamás he ejercido este tipo de turismo pero fui víctima de ello en mi adolescencia. Sigo sin entender por qué a la gente le molesta tanto ser utilizado.
4.- El pasota. Aquel que sólo quiere descansar, dormir, comer y copular si, en modo alguno, puede incorporarse en el forfait. En realidad hace lo mismo que en su casa pero en un sitio distinto. Pasa de museos, monumentos y colas por entrar a cualquier otro sitio que no sea un bar.
Cuando digo lo de comer como un cerdo me refiero a un sentimiento que existe en mi interior desde que empecé a trasnochar con jovencitas y otras meretrices de pago prorrateado. A mi no me gusta ir a comer con mujeres, me gusta ir a comer con mis mejores y más glotones amigos. Me explico.
Cuando era un novato galán, solía malgastar tiempo y dinero en invitar de forma bastante protocolaria a mis potenciales candidatas al cálido embiste. Soy un clásico. No siempre me salía con la mía. Lamentablemente siempre me topaba con mil y un trabas que me impedían cenar o comer como es debido. Para mi comer es un hobby y estar constantemente requetemirando el alioli, las anchoas, el queso azul, el ajo, la cebolla, orujo y demás instigadores del mal aliento para apartarlos de mi menú aún cuando me apasionan me tocaba los cojones hasta no os podéis imaginar cuanto.
A mi me gusta ir a comer con mis amigos, que comen como animales, como yo. No se molestan si repito 4 veces después de haber ellos terminado, les da igual lo que pida, no me piden que cambie mis elecciones para encontrar platos afines "para compartir" (odio compartir la comida) ni les importa disfrutar del ritual de la alimentación con la plenitud con la que me gusta vivirlo.
Además a mi siempre me pasaba igual. Después de repeinarme, arreglarme, afeitarme, vestirme y emperifollarme para casi una boda, acababa comiendo de tal manera que inducía a mi aparato digestivo a minimizar hasta el def con 2 mis ganas de ocio nocturno (véase copas, discotecas...) e incluso mi apetito sexual. Cuántos de nosotros, hartos de comer como animales, no habremos pensado aquello de "bouah... ahora una mamada o máximo que se ponga ella encima y adiós".
En definitiva, que ir a cenar con mujeres no es divertido -con algunas supone un auténtico coñazo-, no es satisfactorio en lo que a disfrute del manjar se refiere ni tampoco producente para el éxito sexual o siquiera invertir en el tedioso trabajo de campo que supone la seducción.
El otro día ironizaba con el tema de las drogas. A mi no me gustan las drogas ni las consumo. Tampoco me gusta que la gente las consuma con demasiada asiduidad. Puedo afimar con orgullo que el 90% de mis amigos tampoco se drogan, el 75% de ellos siquiera de forma esporádica.
No entiendo qué persigue la gente metiéndose mierda y matando neuronas con lo necesarias que son hoy día en este mundo cada vez más volátil e insustentado en el que hemos convertido a nuestra sociedad.
A la gente le gusta colocarse, flipar, estar de buen rollo, pasar un rato agradable, ver alucinaciones... y por ello gastan cientos de euros en estupefacientes varios para saciar tan absurda necesidad. Esa es su forma de rozar la felicidad, aunque sea por un rato.
El otro día pensé en este hecho con todas sus circustancias y quise diseñar un homólogo. Yo tengo la fórmula para ser feliz por cien míseros euros. El resultado es espectacular. Este es el proceso:
1.- Ponte hasta el culo de comer o cenar, rollo boda. No importa si te sientes pesado o a punto de estallar, aún no le ha ocurrido a nadie. Cuando termines, asegúrate que te cuesta caminar o siquiera tenerte en pie. 50€
2.- Contrata los servicios de una profesional (o, en su defecto, paga la cena a la voluntaria -eso sube el precio algo más-) para que te practique una pormenorizada felación. 30€
Os puedo garantizar que al terminar, vuestro "viaje" habrá sido cojonudo como el de un buen colocón pero sin resaca ni misteriosas mezclas químicas de dudosa calidad. Si además os apetece ver alucinaciones, siempre podéis valeros de un caleidoscopio mientras os la están chupando.
Merece la pena, probadlo!!! Encontrarás la felicidad sin necesidad de drogarte. Drogas no.
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Hay varios tipos de turistas. Estos son los que me llegan a la mente a bote pronto:
1.- El que se levanta y le da igual que llueva o truene con tal de verlo TODO. No importa la trascendencia ni las condiciones climáticas adversas. Para aprovechar el tiempo hay que conocer la ciudad más a fondo que el 80% de los autóctonos. Probablemente más a fondo que su propia casa.
2.- El protocolario. Dícese de aquel que visita los cuatro puntos claves turísticos para inmortalizar con fotos el viaje y no tener la sensación de haber desaprovechado los días encerrado en el hotel.
3.- El turista sexual. Jamás he ejercido este tipo de turismo pero fui víctima de ello en mi adolescencia. Sigo sin entender por qué a la gente le molesta tanto ser utilizado.
4.- El pasota. Aquel que sólo quiere descansar, dormir, comer y copular si, en modo alguno, puede incorporarse en el forfait. En realidad hace lo mismo que en su casa pero en un sitio distinto. Pasa de museos, monumentos y colas por entrar a cualquier otro sitio que no sea un bar.
Cuando digo lo de comer como un cerdo me refiero a un sentimiento que existe en mi interior desde que empecé a trasnochar con jovencitas y otras meretrices de pago prorrateado. A mi no me gusta ir a comer con mujeres, me gusta ir a comer con mis mejores y más glotones amigos. Me explico.
Cuando era un novato galán, solía malgastar tiempo y dinero en invitar de forma bastante protocolaria a mis potenciales candidatas al cálido embiste. Soy un clásico. No siempre me salía con la mía. Lamentablemente siempre me topaba con mil y un trabas que me impedían cenar o comer como es debido. Para mi comer es un hobby y estar constantemente requetemirando el alioli, las anchoas, el queso azul, el ajo, la cebolla, orujo y demás instigadores del mal aliento para apartarlos de mi menú aún cuando me apasionan me tocaba los cojones hasta no os podéis imaginar cuanto.
A mi me gusta ir a comer con mis amigos, que comen como animales, como yo. No se molestan si repito 4 veces después de haber ellos terminado, les da igual lo que pida, no me piden que cambie mis elecciones para encontrar platos afines "para compartir" (odio compartir la comida) ni les importa disfrutar del ritual de la alimentación con la plenitud con la que me gusta vivirlo.
Además a mi siempre me pasaba igual. Después de repeinarme, arreglarme, afeitarme, vestirme y emperifollarme para casi una boda, acababa comiendo de tal manera que inducía a mi aparato digestivo a minimizar hasta el def con 2 mis ganas de ocio nocturno (véase copas, discotecas...) e incluso mi apetito sexual. Cuántos de nosotros, hartos de comer como animales, no habremos pensado aquello de "bouah... ahora una mamada o máximo que se ponga ella encima y adiós".
En definitiva, que ir a cenar con mujeres no es divertido -con algunas supone un auténtico coñazo-, no es satisfactorio en lo que a disfrute del manjar se refiere ni tampoco producente para el éxito sexual o siquiera invertir en el tedioso trabajo de campo que supone la seducción.
Esto sucumbió el otro día en una teoría.
El otro día ironizaba con el tema de las drogas. A mi no me gustan las drogas ni las consumo. Tampoco me gusta que la gente las consuma con demasiada asiduidad. Puedo afimar con orgullo que el 90% de mis amigos tampoco se drogan, el 75% de ellos siquiera de forma esporádica.
No entiendo qué persigue la gente metiéndose mierda y matando neuronas con lo necesarias que son hoy día en este mundo cada vez más volátil e insustentado en el que hemos convertido a nuestra sociedad.
A la gente le gusta colocarse, flipar, estar de buen rollo, pasar un rato agradable, ver alucinaciones... y por ello gastan cientos de euros en estupefacientes varios para saciar tan absurda necesidad. Esa es su forma de rozar la felicidad, aunque sea por un rato.
El otro día pensé en este hecho con todas sus circustancias y quise diseñar un homólogo. Yo tengo la fórmula para ser feliz por cien míseros euros. El resultado es espectacular. Este es el proceso:
1.- Ponte hasta el culo de comer o cenar, rollo boda. No importa si te sientes pesado o a punto de estallar, aún no le ha ocurrido a nadie. Cuando termines, asegúrate que te cuesta caminar o siquiera tenerte en pie. 50€
2.- Contrata los servicios de una profesional (o, en su defecto, paga la cena a la voluntaria -eso sube el precio algo más-) para que te practique una pormenorizada felación. 30€
Os puedo garantizar que al terminar, vuestro "viaje" habrá sido cojonudo como el de un buen colocón pero sin resaca ni misteriosas mezclas químicas de dudosa calidad. Si además os apetece ver alucinaciones, siempre podéis valeros de un caleidoscopio mientras os la están chupando.
Merece la pena, probadlo!!! Encontrarás la felicidad sin necesidad de drogarte. Drogas no.
Ayer por la noche se me antojó escuchar la radio y a las 3:05 de la mañana tuve la suerte de sintonizar casi desde el inicio un programa que me gustó y que quiero recomendaros. Como tantas veces ocurre en la vida, fue la suerte la que deparó un nuevo grato acierto.Desde septiembre del 2008 todos los lunes y miércoles de 3 a 4 a.m. (sí, lo sé... intempestivo total) se emite por Rne3 "El Vuelo del Fénix". Un programa sobre Heavy Metal de gran calidad y con un amplio abanico por repertorio presentado por Juan Manuel Sánchez. Existen pocos medios serios y respetables de difusión nacional y este me pareció uno de ellos. La única pega que le encuentro es la falta de protagonismo de Metal extremo pero bueno eso es para dar de comer aparte.
Tienen sección de podcast donde podréis descargar los programas pasados con el detalle de cada uno de ellos ;) El de ayer con el concierto íntegro de Anthrax en el Kobetasonik todavía no lo han colgado.
Y hasta ahí...
Federico Jiménez Losantos habla de Bibiana Aído
8/11/2009 | Archivo videográfico, Política | 9 comentarios »La verdad es que este vídeo está un poco desfasado pero cuando lo vi me hizo una gracia tremenda.
El otro día, encontré esta entrevista que Losantos hizo al -recientemente fallecido- Julián Lago tras la edición de su último libro. En el mismo vídeo, perteneciente al programa "La Hora de Federico" de Libertad Digital, el ex presentador de la COPE habló también de la Ministra de Igualdad Bibíana Aído, a mi entender, con gran acierto.
El fragmento que os he recortado es un poco largo pero me resulta tremendamente hilarante, sobretodo la parte última.
Por cierto, os recomiendo el video entero de ese programa. La entrevista a Julián Lago es muy interesante y bastante más pormenorizada de lo que se acostumbra a ver en televisión. La verdad es que he pecado de interés póstumo pero, tras la muerte del periodista vallesoletano, se ha despertado en mi cierto interés por su carrera. Un periodista de la vieja escuela de crónica política con tremendos saltos ideológicos en su concurrido currículum. ¿Alguno de vosotros ha leído su último libro?
El otro día, encontré esta entrevista que Losantos hizo al -recientemente fallecido- Julián Lago tras la edición de su último libro. En el mismo vídeo, perteneciente al programa "La Hora de Federico" de Libertad Digital, el ex presentador de la COPE habló también de la Ministra de Igualdad Bibíana Aído, a mi entender, con gran acierto.
El fragmento que os he recortado es un poco largo pero me resulta tremendamente hilarante, sobretodo la parte última.
Por cierto, os recomiendo el video entero de ese programa. La entrevista a Julián Lago es muy interesante y bastante más pormenorizada de lo que se acostumbra a ver en televisión. La verdad es que he pecado de interés póstumo pero, tras la muerte del periodista vallesoletano, se ha despertado en mi cierto interés por su carrera. Un periodista de la vieja escuela de crónica política con tremendos saltos ideológicos en su concurrido currículum. ¿Alguno de vosotros ha leído su último libro?
Cosas de la actualidad que leí y me gustaron...
8/08/2009 | Mi Sucia persona, Prensa, Sociedad | 1 comentarios »En fin... creo que el título podría no podría ser más descriptivo...
Hace poco leí una interesante entrevista que hicieron en el mundo a Santiago Grisolía. Aunque me quedo con las de la contraportada de La Vanguardia (prácticamente lo único aprovechable de ese diario, sobretodo desde que también lo firma Amela) esta entrevista estuvo muy entretenida, como casi siempre que se literatiza lo que dice una persona mayor, de algo más que por la edad en este caso. Este científico (casi premio nobel) decía -y eso le sirvió de titular- que «genéticamente, Paquirrín podría ser Einstein». No obstante, la entrevista tenía algunas otras perlas interesantes pero yo me quedo con la que se refiere al amor. Este mismo personaje, desde la experiencia de la madurez teorizaba sobre la fórmula mágica del amor y decía: «El primer amor no se va nunca. El carnal dura poco. El afecto es el más largo». Me pareció precioso materializarlo en una definición así.
Por otra parte también me gustó la entrevista que desde el Periódico de Catalunya se hizo hace unos días a Boris Izaguirre -por cierto, bonito apellido ahora que lo escribo-. No me gusta este periódico por ser tan fantochamente socialista pero resulta ameno y sencillo de leer, por eso tiene ese seguimiento. No entraré en generalismos. Boris es una de esas personas a las que, sin caerme bien, reconozco un mérito: es un tío listo y eso se nota en casi todo lo que hace (o al menos lo que yo le veo hacer). Su entrevista tiene también grandes puntos. De entre todos me quedo con este:
P. ¿Cuándo fue la última vez que le dijeron «no»?
R. Esta mañana. Ya no recuerdo si lo que pedí fue que cambiáramos el mundo o que hiciéramos el amor.
Simplemente genial.
Supongo que podría encontrar algunas otras cosas más pero no tengo demasiado tiempo. Quedaos con eso hasta mañana.
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Hace poco leí una interesante entrevista que hicieron en el mundo a Santiago Grisolía. Aunque me quedo con las de la contraportada de La Vanguardia (prácticamente lo único aprovechable de ese diario, sobretodo desde que también lo firma Amela) esta entrevista estuvo muy entretenida, como casi siempre que se literatiza lo que dice una persona mayor, de algo más que por la edad en este caso. Este científico (casi premio nobel) decía -y eso le sirvió de titular- que «genéticamente, Paquirrín podría ser Einstein». No obstante, la entrevista tenía algunas otras perlas interesantes pero yo me quedo con la que se refiere al amor. Este mismo personaje, desde la experiencia de la madurez teorizaba sobre la fórmula mágica del amor y decía: «El primer amor no se va nunca. El carnal dura poco. El afecto es el más largo». Me pareció precioso materializarlo en una definición así.
Por otra parte también me gustó la entrevista que desde el Periódico de Catalunya se hizo hace unos días a Boris Izaguirre -por cierto, bonito apellido ahora que lo escribo-. No me gusta este periódico por ser tan fantochamente socialista pero resulta ameno y sencillo de leer, por eso tiene ese seguimiento. No entraré en generalismos. Boris es una de esas personas a las que, sin caerme bien, reconozco un mérito: es un tío listo y eso se nota en casi todo lo que hace (o al menos lo que yo le veo hacer). Su entrevista tiene también grandes puntos. De entre todos me quedo con este:
P. ¿Cuándo fue la última vez que le dijeron «no»?
R. Esta mañana. Ya no recuerdo si lo que pedí fue que cambiáramos el mundo o que hiciéramos el amor.
Simplemente genial.
Supongo que podría encontrar algunas otras cosas más pero no tengo demasiado tiempo. Quedaos con eso hasta mañana.
Recientemente leí un artículo en un blog del que daré parte en un post venidero e indagando en el contenido de este mismo topé con una referencia cinematográfica cuyo recuerdo hube de satisfacer con una nostálgica búsqueda en youtube.
Sí amigos. No se trata de ninguna obra intelectual pero desde luego retumbará en el oído de varios de vosotros. Incluso recuerdo tener un póster del film "Kickboxer" de Van Damme en mi habitación. Esta fue la escena que me impacto y que recuerdo desde niño. La he vuelto a ver más de 15 años después...
Sí amigos. No se trata de ninguna obra intelectual pero desde luego retumbará en el oído de varios de vosotros. Incluso recuerdo tener un póster del film "Kickboxer" de Van Damme en mi habitación. Esta fue la escena que me impacto y que recuerdo desde niño. La he vuelto a ver más de 15 años después...
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Y a esto lo llaman relajarse amigos. ¡Ah! Por cierto, que sufrido es estar moreno... me parece casi una tortura. O te fríes vuelta y vuelta durante horas o pagas por unas sesiones para quedarte con un tono de piel naranja mate al que denominan "moreno". Insisto: la tanorexia es una filia y para mí una fobia.
Voy a explicaros una situación que he vivido esta mañana en un viaje que he realizado en autocar. Sí amigos, aunque no lo creáis, yo también viajo en transporte público porque pertenezco al pueblo llano, como M&M's, que viaja en AVE. Es maravillosa esa gente que se inmiscuye en las causas sociales y los problemas de la calle minimizando el factor de ser millonario. Me resultan tan veraces, tan honestos, tan altruistas...
Estaba yo sentado un asiento detrás (tal y como se muestra en la foto del prota) y me quedé observando a una pareja que me resultó peculiar. Ella era alta, demasiado para mis cánones de belleza femenina y, además de poco agraciada físicamente -en eso iban a la par-, destacaba por un pálido tono de piel que delataba una ingente cantidad de vello corporal cual transexual a medio hormonar.
Él era el típico fantoche que va de intelectual con sus cuatro canas laterales, una coleta ridícula y una barba descuidada que, lejos de parecer fashion, recordaba a la tez de un ansioso lampiño. Sus manos eran delgadas y finas, con unas uñas perfectamente cortadas y niveladas que parecían pertenecer a una mujer. Su polo -diría que de marca- era del mismo color que su pantalon corto de pescador: marrón suave. Tampoco faltaban esas chanclas que con tan poco reparo dejan al aire los dedos de los pies de cualquiera, con lo poco mostrables que resultan para casi todo el mundo.
Ambos estaban muy acaramelados pese haber dejado muy atrás ya su adolescencia y juntos reían con el sobreestruendo inconsciente del que se olvida de sus auriculares. Nada realmente divertido, tan sólo un antiguo capítulo de los manidos Friends (tipico de autocares...). Se abrazaban y se besaban constantemente, sin lascivia, pero con una insistencia poco común para las relaciones que se estilan a esas edades. Daban ganas de recordarles que el 40 aniversario del festival de Woodstock había sido cancelado por falta de fondos... por joder.
Hasta aquí nada más allá de una simple diferencia en lo que a gustos estéticos se refiere.
Lo curioso ha venido después, cuando el fantoche de marras se ha levantado para coger un periódico de los que se ofrecen a bordo. Su elección no fue nada sorprendente: El periódico de Catalunya. Supongo que cualquiera hubiera cesado ya su estudio sociológico pero mi portátil se había quedado sin batería y estaba ya mareado de tanto leer (4 periódicos y 1 revista de informática pardiez!) así que persistí en mi espontáneo estudio.
Estuve cronometrando mentalmente el tiempo que el susodicho empleaba en leer todas y cada una de las noticias que aparecían publicadas. Casi siempre el record lo ostentaban aquellas que tienen el dibujo o la foto más grande. Era divertido porque el tipo, como el que coge un periódico por primera vez, comentaba constantemente aquello que leía con su antiestética compañera. No importaba la trascendencia de la noticia, siquiera los parámetros del periódico. Su juicio sólo tenía ojos para noticias de poca monta como los manipulados datos sobre comparativas sobre violencia de genéro de marras (mero oportunismo ante la crisis de noticias habitual del verano), reportajes sobre destinos veraniegos atrayentemente peligrosos y un burdo concurso de fotografías de lectores han sido las páginas más vistas por el mangarrián y su adlátere... bueno, miento. Diría más bien más comentadas.
Me explico (y he aquí mi indignación). Pasados unos minutos de entregada -y apuesto que profunda- conversación entre la supuesta pareja, ella, exhausta por un viaje que se inició pronto, en un descuido de viajero cayó rendida sobre el regazo de su adoctrinado macho alfa (expresión que se ha puesto curiosamente de moda, por cierto). Él, habiendo zanjado ya su papel de conquistador intelectual (la supuesta baza de tantos y tantos feos), hizo algo que inevitablemente me recordó la falsedad y superficialismo insustancial que caracteriza a la mayoría de estos anticapitalistas: su fama de puteros no reconocidos.
El señorito, que había estado leyendo a brazos abiertos su fructífero periódico mientras su enamorada le admiraba, aprovechando el sueño de su adjunta y en un teatrillo innecesario y prontamente descuidado de pasar página, topó con la página más extensamente repasada de mi minutaje: los clasificados. Y lo que es peor: la sección de transexuales. Sí amigos, este aparente intelectual, este preocupado social, conversador y generoso doctrinante de la res pública, aprovecho la fugaz tregua que le confirió el sueño de su engañada para alimentar su deseosa vida sexual. Apuesto a que, dados los minutos empleados, sufrió hasta una erección. Lo curioso y vergonzante era la forma casi cerrada por completo con la que sostenía el periódico tan ridícula como el que se tapa la cara con un periódico agujereado para poder espiar sin levantar sospechas.
Le hice esa foto en aquel preciso momento, sin dar parte de nada a nadie. Pensé que de ese modo podría captar, aún con los escasos megapíxeles de un móvil casi vintage, la espontaneidad de una persona que cree estar haciendo algo sin que nadie le vea.
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Estaba yo sentado un asiento detrás (tal y como se muestra en la foto del prota) y me quedé observando a una pareja que me resultó peculiar. Ella era alta, demasiado para mis cánones de belleza femenina y, además de poco agraciada físicamente -en eso iban a la par-, destacaba por un pálido tono de piel que delataba una ingente cantidad de vello corporal cual transexual a medio hormonar.
Él era el típico fantoche que va de intelectual con sus cuatro canas laterales, una coleta ridícula y una barba descuidada que, lejos de parecer fashion, recordaba a la tez de un ansioso lampiño. Sus manos eran delgadas y finas, con unas uñas perfectamente cortadas y niveladas que parecían pertenecer a una mujer. Su polo -diría que de marca- era del mismo color que su pantalon corto de pescador: marrón suave. Tampoco faltaban esas chanclas que con tan poco reparo dejan al aire los dedos de los pies de cualquiera, con lo poco mostrables que resultan para casi todo el mundo.
Ambos estaban muy acaramelados pese haber dejado muy atrás ya su adolescencia y juntos reían con el sobreestruendo inconsciente del que se olvida de sus auriculares. Nada realmente divertido, tan sólo un antiguo capítulo de los manidos Friends (tipico de autocares...). Se abrazaban y se besaban constantemente, sin lascivia, pero con una insistencia poco común para las relaciones que se estilan a esas edades. Daban ganas de recordarles que el 40 aniversario del festival de Woodstock había sido cancelado por falta de fondos... por joder.
Hasta aquí nada más allá de una simple diferencia en lo que a gustos estéticos se refiere.
Lo curioso ha venido después, cuando el fantoche de marras se ha levantado para coger un periódico de los que se ofrecen a bordo. Su elección no fue nada sorprendente: El periódico de Catalunya. Supongo que cualquiera hubiera cesado ya su estudio sociológico pero mi portátil se había quedado sin batería y estaba ya mareado de tanto leer (4 periódicos y 1 revista de informática pardiez!) así que persistí en mi espontáneo estudio.
Estuve cronometrando mentalmente el tiempo que el susodicho empleaba en leer todas y cada una de las noticias que aparecían publicadas. Casi siempre el record lo ostentaban aquellas que tienen el dibujo o la foto más grande. Era divertido porque el tipo, como el que coge un periódico por primera vez, comentaba constantemente aquello que leía con su antiestética compañera. No importaba la trascendencia de la noticia, siquiera los parámetros del periódico. Su juicio sólo tenía ojos para noticias de poca monta como los manipulados datos sobre comparativas sobre violencia de genéro de marras (mero oportunismo ante la crisis de noticias habitual del verano), reportajes sobre destinos veraniegos atrayentemente peligrosos y un burdo concurso de fotografías de lectores han sido las páginas más vistas por el mangarrián y su adlátere... bueno, miento. Diría más bien más comentadas.
Me explico (y he aquí mi indignación). Pasados unos minutos de entregada -y apuesto que profunda- conversación entre la supuesta pareja, ella, exhausta por un viaje que se inició pronto, en un descuido de viajero cayó rendida sobre el regazo de su adoctrinado macho alfa (expresión que se ha puesto curiosamente de moda, por cierto). Él, habiendo zanjado ya su papel de conquistador intelectual (la supuesta baza de tantos y tantos feos), hizo algo que inevitablemente me recordó la falsedad y superficialismo insustancial que caracteriza a la mayoría de estos anticapitalistas: su fama de puteros no reconocidos.
El señorito, que había estado leyendo a brazos abiertos su fructífero periódico mientras su enamorada le admiraba, aprovechando el sueño de su adjunta y en un teatrillo innecesario y prontamente descuidado de pasar página, topó con la página más extensamente repasada de mi minutaje: los clasificados. Y lo que es peor: la sección de transexuales. Sí amigos, este aparente intelectual, este preocupado social, conversador y generoso doctrinante de la res pública, aprovecho la fugaz tregua que le confirió el sueño de su engañada para alimentar su deseosa vida sexual. Apuesto a que, dados los minutos empleados, sufrió hasta una erección. Lo curioso y vergonzante era la forma casi cerrada por completo con la que sostenía el periódico tan ridícula como el que se tapa la cara con un periódico agujereado para poder espiar sin levantar sospechas.
Le hice esa foto en aquel preciso momento, sin dar parte de nada a nadie. Pensé que de ese modo podría captar, aún con los escasos megapíxeles de un móvil casi vintage, la espontaneidad de una persona que cree estar haciendo algo sin que nadie le vea.
Y, como viene siendo habitual, la más sucia visita de la semana proviene de Sudamérica: el referente buscado en google fue "transexuales fenomeno con 2 pollas follando" (click para ampliar)
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