El tunning es a fecha de hoy un común entre los jóvenes y no tan jóvenes de nuestra crecida sociedad. Y digo crecida porque, con ejemplos de este tipo, a veces mantengo la sensación de que como país sentimos un afán por europeizarnos con más prontitud de lo que corresponde en el tallaje sociocultural de nuestros vecinos de la UE. Soy joven, soy español y se me llena la boca al afirmar con rotundidad que no he personalizado mi coche de manera alguna ni lo haré jamás.

Los nuevos tiempos traen nuevas modas que, por cotidianas en el momento en el que acontecen, pasan por normales (quizás también porque habitualmente quienes las protagonizan no alcanzan las dos décadas de vida y establecen su propia normalidad). Me he referido de esta misma manera cuando he tratado el tema de la homosexualidad pero quisiera apartar este tema para no saturar el blog con él. A mi entender, el operarse las tetas, el hipertrofiarse o el tunear el coche son actitudes que, ya desde su primer paso, son garrulas. A veces es incluso habitual toparse con las tres cosas juntas cuando el musculitos de turno pasa con su coche tunning y su recauchutada novia a 120 kms/h por una vía interurbana vendiéndonos su imprudencia e irresponsabilidad al volante como una muestra de su hombría autodidacta.

Hoy quisiera hablar de eso, del tunning. Yo no soy muy mayor y tampoco creo haberlo vivido desde su origen pero mis elucubraciones llevan a tratar este fenómeno social como un negocio vislumbrado por algún visionario sin escrúpulos y con gran visión de negocio (suelen ir a la par estas dos cosas). Los macarras, cada vez más jóvenes, gustan gastar dinero con sus coches. Son unos idóneos consumidores. ¿Por qué no crear una línea de complementos para ellos? El adolescente pastillero peinado a lo cenicero ha cambiado a Mickey Mouse por Vin Diesel y sueña con aparecer como extra en la próxima película de Too Fast Too Furious. Aquel Pino que a los cuatro días dejaba de oler plató la semilla de la inspiración que desemboca en un sinfín de artículos con los que hacer las delicias de aquellos que pretenden hacer de su coche el escaparate de su moderna, atractiva y estilosa virilidad.


Desde ese prisma, el afán por convertir el vehículo de gama media de turno en el Apolo XXI que los ingenieros de la NASA jamás descubrieron ha sido un común en los macarras de los barrios más humildes de España entera. La pegatina de “Cuenca es única” pertenece ya al pasado, ahora cualquier pegatina con referencias a cualquier discoteca de Ibiza será más común que la de la propia ITV. El camuflaje que supone masillar la chapa corporativa del vehículo y añadirle un alerón deportivo hará cambiar el look de tu ya irreconocible(?) Golf GTI al del Jet Privado de Pedro Duque. En este modelo de coche es también habitual añadir una “o” (quedando “GolfO”) al final del nombre del modelo especificado atrás. Muy creativo, desde luego. El equipo HI-FI ha pasado de tener 4 altavoces a un auténtico estudio de sonido con un potencial de quilovatios como para que Camaron (ese integrante del santoral “Cani” cuya medalla ha sustituido del salpicadero a la Virgen del Carmen) dé un concierto multitudinario dentro de esa sala con un aforo de 5 asientos. El tubo de escape, durante años optimizado para minimizar el ruido, debe rugir como los ronquidos de Constantino Romero en un megáfono; símbolo también de la hombría del rey león (muy común también en las motos). La contaminación acústica se suma así a la contaminación ambiental, tal y como se estableció en Kyoto.


Por supuesto desafiar a la ley conduciendo sin casco en esa cabeza pelona o no llevar cinturón añaden galones a tu hipertrofiado torso tatuado con tribales y letras chinas que ni entiendes. Eso, junto a las hormonas de tus ciclos, te hace más peligroso, temible y chungo. Por supuesto lo de tintar las lunas ya es un clásico. Nadie debe saber qué acontece en los asientos de atrás de tu coche, más ahora que el tema de la vivienda está tan mal. En cualquier caso, siempre fueron también muy útiles cuando de puteros callejeros se trataba, la cosa no viene de ahora. Lo de poner velitas o estrellitas en el techo tampoco es extraño claro que… ahora que está de moda el 206 descapotable este exquisito atrezzo está cayendo algo más en desuso. Lo que “triunfa” ahora son los neones de colores… esos que son como los de los bancos y que sirven para asegurarse que los billetes con los que se hacen los tiritos no son falsos.

Lo de desabrocharse los botones con el pelo en pecho está algo pasado de mola estéticamente hablando. Ir rasuradito, morenito, con el pelito corto y lucir sellos y cadenas de oro del tamaño de una BH es lo que se lleva ahora. Algún elemento patriótico como una pulsera con la bandera española o el toro Osborne en el salpicadero es también representativo. Por supuesto los tributos indumentarios a leyendas del flamenco gitano (raza contra la que, a su vez, arremeten) son iconos de comunión social. Dicha actitud, pese estar bien extendida, es a la clase lo que la ropa interior negra al luto.


El resultado son unos bólidos de artificio y trucaje multiforme en los que transportar ganado. Gente que se mueve en graffities con ruedas con diseños construidos a base de añadidos que casi triplican el precio del vehículo original, en vez de comprar uno nuevo. Sentido inversor, por supuesto, el de nuestros jóvenes tuneros. El relevo generacional de un país que lucha por integrar el matrimonio homosexual en nuestras leyes pero que, sin embargo, oculta el receso económico y el cada vez más deficiente sistema educativo actual con tantos decoradores de interiores frustrados y enfrascados en su propia falta de luces, neones aparte.

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3 comentarios

  1. zejio // 5 de julio de 2008, 11:04  

    Y el modding tampoco te gusta?

    http://es.wikipedia.org/wiki/Modding

  2. Anónimo // 6 de julio de 2008, 0:12  

    Lo mismo de siempre simplicidad o complejidad.funcion o apariencia.Se trata de que lo basico y util permanezca y se añadan accesorios decorativos e inutiles al menos para su funcion basica a gusto de diestro y siniestro. Y para decidir acerca de la estetica de algo (personalizacion o macarrismo) creo que nunca se llegara a acuerdo.las cosas complejas cada uno las ve de forma diferente y se pueden decir muchas cosas de ellas que manipulen al resto de la opinion publica.menos mal que los periodistas no opinan de matematicas .en el ambito de las cosas simples es mas dificil encontrar alguna idea o pensamiento que otro no tuviera antes,fallos .¿No tuneas tu tambien el habla usando sinonimos cultos o que agradan al oido de ciertas personas ?si se expresan a traves de las pegatinas de su coche al menos ya sabes algo mas de ellos .han gastado dinero en estetica con alta probabilidad.para que?por que no en otras cosas?con quien pretenden comunicarse con esas pegatinas?que nos quieren decir? supongo que lo que quieren es dopamina o serotonina en su cerebro en grandes dosis estas comunidades de celulas andantes al igual que yo. Ellos las consigen con luces innecesarias y yo tambien con tu informacion util ....quizas esa deberia ser tu mision y la mia sin este a veces inutil gasto de energia.
    se necesitan hechos interesantes no opiniones crispantes al inepto emocional

  3. Dani "el sucio" // 6 de julio de 2008, 1:18  

    Zejio el modding no llama especialmente mi atención... aunque sé que existen experimentos con nitrógeno líquido y movidas pasadas de vueltas que sí me parecen interesantes aún así, this is not my piece of cake.

    Amigo anónimo, sinceramente, no esperaba encontrar una opinión original respecto este tema. Me ha gustado tu comentario. No es que esté del todo de acuerdo contigo pero me parece un argumento con cara y ojos. Gracias por tu contribución y espero poder seguir leyéndote alguna vez más.

    Ah! Y no dad uso a los comentarios anónimos. Es bonito saber quién dice qué.

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