En las inscripciones de una tablilla asiria, de alrededor del año 2800 a.C., se puede leer el siguiente texto: «En estos últimos tiempos, nuestra tierra está degenerando. Hay señales de que el mundo está llegando rápidamente a su fin. El cohecho y la corrupción son comunes.». Más de dos mil años después (pero 2400 antes de nuestros tiempos), Sócrates decía: «Los hijos son ahora tiranos: ya no se ponen de piee cuando charlan ante las visitas, engullen golosinas en la mesa, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros». Y Platón redundaba en las opiniones de su maestro: «¿Qué está ocurriendo con nuestros jóvenes? Faltan al respeto de sus mayores, desobedecen a sus padres. Desdeñan la ley. Se rebelan en las calles inflamados de ideas descabelladas. Su moral está decayendo. ¿Qué va a ser de ellos?». Como se ve, los problemas no han cambiado tanto como solemos creer.

Me permito ahora dar un longevo salto en el tiempo para aterrizar en la España de finales de los 70. Donde la masiva emigración a las ciudades y la adquisición de nuevas tendencias en la moda y los menesteres favorecidos por el anonimato de las urbes parecían aptas para seguir echando lastre en la vilipendiada imagen de la juventud. Este fragmento breve de vídeo corresponde al inicio de la película "Perros Callejeros" (1977). Prestad especial atención a los últimos 30 segundos:



A fecha de hoy, sí que es cierto que los datos publicados constantemente intentar alertar de una situación que intermitentemente parece traspasar la frontera del analfabetismo o, como mínimo, un acusado déficit cultural. Indicativos tales como un mayor índice de abandono escolar, peores mínimos en lo que a cultura general se refiere -por no hablar de lo de pasar de curso con varios suspensos-, licenciados con un grave número de faltas de ortografía y una comprensión lectora en la que España ocupa la vigésimo sexta posición, sólo por encima de Grecia, Turquía y México. Todos los días escuchamos noticias sobre la decreciente calidad en el sistema educativo y, sobretodo, la calidad ética y moral de la disciplina que caracteriza a nuestros jóvenes. Suele decirse que cualquier tiempo pasado fue mejor pero, ¿es eso cierto o una simple consecuencia de la anestesia del olvido y la memoria selectiva?

Desde hace algún tiempo, la palabra bullying (véase maltrato físico y/o psicológico deliberado y continuado que recibe un niño por parte de otro) parece estar de moda -básicamente porque ahora lo graban en el móvil y lo suben a youtube- y desde los medios nos asaltan titulares como los que rescato a continuación (todos ellos de mayo de 2009): "Adolescentes que mataron a mexicano a golpes quedan libres" (CNN.com), "Los adolescentes comen basura" (elcomerciodigital.com), "Cerca de 3.000 jóvenes engrosan pandillas callejeras de origen latino en Cataluña" (El Mundo), "Los jóvenes llegan a la universidad con carencias graves de análisis, comprensión y expresión" (El Faro de Vigo), "Diez mil botelloneros en el Campus" (El Correo Gallego) y así un largo etcétera de títulos con la palabra juventud, adolescente y sucedáneos a modo de tacha.


¿Qué significa todo esto?; ¿Estamos acaso rozando los límites de un fracaso generalizado en la construcción personal de nuestras nuevas generaciones?; ¿Existe realmente ese umbral de desalfabetismo o muta con el tiempo adaptándose a las necesidades mínimas de la sociedad?; ¿Quién debe establecerlo y en base a qué?;
¿Cuál es la causa?
¿Suponen acaso los avances tecnológicos un exceso de comodidad que maximizan la cultura del mínimo esfuerzo en detrimento de valores como el esfuerzo y la superación personal?; ¿Es lógico y encomiable que mi hijo sepa menos geografía que mi padre incluso tras haberse licenciado?

Y espero poder continuar reflexionando respecto a este tema con el incentivo dialéctico de vuestros comentarios ;) En realidad todo esto me vino inspirado por la reciente apertura de esta exposición del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona sobre el denominado "Cine Quinqui" de finales de los 70 y los 80. Me dio que pensar. Si alguien va que nos cuente ;)

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7 comentarios

  1. Dani Ocón // 26 de mayo de 2009, 9:04  

    Viendo el fragmento que has puesto del reportaje me vienen a la cabeza los casi cientos de escenas de ese estilo que ya estamos acostumbrados a ver en tantos documentales o en programas especiales de delincuencia juvenil.
    Lo malo es que de tanto verlos, uno llega acostumbrarse e incluso hasta con miedo me atrevo a decir que llegamos a aceptar que la sociedad es así. Que por mucho que lo intentemos habrá chavales que si no los sacamos a tiempo de un barrio o de un grupo de amistades el futuro que le espera es ese, es algo ya “normal”.
    Es un error muy común confundir lo “normal” con lo “corriente”, porque estemos acostumbrados a que en una zona de Valencia (por poner un ejemplo que puedo demostrar) los chavales estén en las puertas de las casas vendiendo “de todo” y amenazando a los vecinos, no quiere decir que eso sea lo que deben hacer, ni que debamos aceptarlo como “lo normal en los jóvenes de hoy”.
    Luego nos llevamos las manos a la cabeza cuando vemos casos como los de Marta del Castillo, y si lo piensas bien, ¿acaso los chavales con los que se juntaba no eran “carne de reformatorio”? ¿Alguno los veía con pinta de ser buenos chicos? Porque para mi tienen toda la cara de ser los típicos de pasar toda la tarde en el banco del parque fumando porros, y sin tener más aspiración en la vida que el decidir si el botellón del sábado se hace en el parking del Carrefour o del MediaMarkt,…
    Y en el nivel de educación ya ni me meto,… eso para mi merece tal desprecio que sólo puedo pesar que el que decide esas cosas es tan inculto como la juventud que está creando. De otra forma no puedo llegar a entender como en los despachos importantes se consiente que la juventud esté al borde del analfabetismo. No hay más que entrar en cualquier perfil del famoso “Tuenti”, para darse cuenta de que casi ningún joven de 15 a 20 años sabe ni hablar ni escribir mínimamente bien,…

  2. Dani "el sucio" // 26 de mayo de 2009, 10:11  

    Coincido 100% contigo Dani Ocón, siempre me gustan mucho tus comentarios.

    Me ha gustado mucho esa distinción que has hecho entre lo "normal" y lo "corriente". A menudo yo también realzo tal diferenciación con diferentes términos pero misma finalidad: lo "normal" y lo "cotidiano".

    Sin ánimo de entrar en temas del aborto y tal, yo creo que la edad penal debería descender a los 15 años. Quien mal anda, mal acaba y si encima mal comienza...

    Yo me siento bastante avergonzado cuando se retrata a los jóvenes de hoy día en reportajes de los que habitualmente vemos en TV. No sólo del tipo de "callejeros". No me identifico prácticamente nada con el sector de la población que comparte mi edad y, creo, va desde luego de culo, cuesta abajo y sin frenos.

    Creo que la gente, antaño, era más madura, más diligente y más capaz. Y no hablo de tiempos de Franco ni represiones como siempre algún avispado me matiza sino a los hijos de la transición, qué demonios!

    Ya no hay cultura del esfuerzo (pasas de curso con 4 asignaturas en un sistema de estudios de muy bajo nivel ESO, etc.), ni de la responsabilidad (pastillas, cocaína, coches a toda pastilla trucados, caballitos en la moto...), ni sentido de la emancipación. Todo el interés en irse de casa es para tener un picadero permanente donde tu madre no te agobie por estar todo el día jugando a la "plei". Currar es de pringaos, hay que vivir la vida, todo con Franco era una mierda -aun cuando no me he leído ni un sólo libro ni visto un mísero documental que atestigüe mi veredicto-, la vida es una mierda, los políticos son todos unos corruptos, bla bla bla

  3. Sospechoso Habitual // 26 de mayo de 2009, 10:12  

    No estamos siendo demasiado alarmistas? El comportamiento de los jovenes ha estado mal visto desde hace cientos de años, al final solo cambian las tendencias, pero el fracaso escolar y todos estos jovenes sin futuro van a seguir presentes mientras no cambien las bases de nuestro sistema, por lo que yo iria mas alla.

    La educacion publica española esta mal trazada e implantada y la implicacion de la mayoria de los profesores es nula. Ante este panorama, no son los jovenes, formados en la escuela desde pequeños, los que tienen toda la culpa.
    Las nuevas tecnologias son perjudiciales para los jovenes? Eso depende de como se usen, porque Internet puede ser una fuente de cultura casi ilimitada si se quiere usar con ese fin.

    Ya no me meto en la educacion que los padres puedan dar a sus hijos, que es algo que en funcion de cada cual puede ser sumamente diverso.

  4. Dani Ocón // 27 de mayo de 2009, 8:57  

    @Dani “el sucio”:
    Te lo agradezco tocayo, la verdad es que cada vez me siento más a gusto buceando por este blog, en el que podemos expresarnos sin miedo a ser políticamente incorrectos.

    @Sospechoso Habitual:
    Espero que tengas razón amigo, y que en realidad todo esto sea como un nubarrón negro que a veces nos impide ver las cosas con claridad.
    Tal vez esté (o estemos) siendo demasiado alarmistas, aunque la verdad es que recientemente he sido padre (de un niño precioso, todo sea dicho), y quizá sea el miedo que tengo de que el día de mañana no pueda protegerlo de todo “ese mundillo” lo que me hace tratar de erradicarlo lo antes posible,…
    Puede que por mi comentario pueda llegar a pensarse que estoy en contra de Internet, por lo que matizo un poco el comentario diciendo que nada más lejos de la realidad. Yo siempre he sido un ferviente admirador de las posibilidades que ofrece, no solo Internet, sino cualquier tecnología de la información (de hecho llevo viviendo de ello muchos años ya). Lo que me preocupa es el uso que los jóvenes hacen de estas herramientas. Pienso que en lugar de aprovechar las ventajas que ofrece Internet, por ejemplo para ayudarles a buscar información respecto a algún trabajo escolar, ponerse en contacto con gente diferente, conocer otro mundo más allá de su barrio, incluso entretenerse en momentos ociosos,… en lugar de ello lo usan para “chatear” pegando verdaderas palizas al diccionario, mostrarse semidesnudos/as con el único motivo de que sus “amigos” les piropeen y así autoconvencerse que el no haber comido postre ha servido para algo, hacer quedadas para “raves”, botellones, carreras ilegales, y hasta para hacer manifestaciones ilegales y decidir que sede de qué banco prendemos fuego,…

    En trabajo me impide continuar por ahora, pero espero que se haya entendido el mensaje. Hay veces en la vida en las que algo no es bueno o malo por definición, sino por el uso que se hace de ello.

    Saludos!

  5. dclxvi // 27 de mayo de 2009, 13:55  

    Comentaba el otro día con un colega algo así a raiz de la película Idiocracia (la cual os recomiendo para pasar un rato sin pensar mucho).

    Mediante una teoría larga que tampoco viene al caso desarrollar ahora, pensábamos que en el futuro los hijos prematuros de los wakalas serán la población "estándard" del país, haciendo de este modo descender todas las medias de cociente intelectual, educación, desarrollo y todo lo que se os ocurra hasta cotas inimaginables.

    A ver si con un poco de suerte me ahorro verlo, pero vamos... que pinta la cosa regu :P

  6. Alonzo // 1 de junio de 2009, 0:28  

    Calla calla, dclxvi, ufff...

    ¿Os suena la tolerancia 0? Es que es lo que hace falta, no tiene más misterio: disciplina, dureza, más policía y acompañamiento de la ley, todo eso que se asemeja a pensamiento facha y estas cosas...

    Es la única manera de frenar la rueda, y cuanto más tardemos en ponernos en marcha, más difícil va a resultar. Pero la dureza de todo esto siempre va a tener que ser aprobada por aquellos que mientras se quejan de tanta delincuencia, a la vez rechazan estas medidas. Me temo que va a estar difícil. Habrá que intentar ser feliz en un mundo paralelo a todo esto, no hay otra opción.

  7. David Álvarez // 4 de junio de 2009, 22:47  

    El problema, aparte del añadido del bajo nivel educativo y académico de este país, radica en que los pilares de la educación en casa se están desmoronando.

    No existe el mínimo respeto ni a los padres, abuelos o cualquier persona. Los padres usando aquello de la libertad por el libertinaje, dejan a sus hijos acampar a sus anchas en un sistema, que para el colmo no beneficia nada.

    Somos un país de pandereta, en muchísimos aspectos y más concretamente en éste.

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